Llamados A Vivir De Nuevo. Qué Significa, Beneficios Y Ejemplos En La Biblia

¿Te has sentido alguna vez sin vida, sin esperanza, sin propósito, sin alegría? ¿Te has sentido alguna vez atrapado en el pecado, en el dolor, en el temor, en la culpa? ¿Te has sentido alguna vez lejos de Dios, de su amor, de su gracia, de su plan? Si tu respuesta es sí, este artículo es para ti. Aquí te vamos a mostrar cómo puedes vivir de nuevo, cómo puedes experimentar una nueva vida, una vida abundante, una vida eterna, una vida en Cristo.

Por otro lado, te vamos a dar algunos consejos prácticos y preguntas frecuentes para que puedas vivir de nuevo. Al final de este artículo, esperamos que te sientas renovado, transformado y lleno de vida, como el Señor desea que estés, porque eres Su hijo.

Vivir de nuevo con Dios

Índice
  1. ¿Qué significa vivir de nuevo?
  2. ¿Cómo podemos vivir de nuevo?
  3. ¿Qué beneficios tenemos al vivir de nuevo?
  4. ¿Qué ejemplos bíblicos podemos seguir para vivir de nuevo?
  5. ¿Qué preguntas frecuentes podemos responder sobre cómo vivir de nuevo?
    1. ¿Cómo saber si he vivido de nuevo?
    2. ¿Qué debo hacer después de vivir de nuevo?
    3. ¿Qué pasa si caigo en pecado después de vivir de nuevo?
    4. ¿Qué pasa si sufro pruebas o tribulaciones después de vivir de nuevo?
    5. ¿Qué pasa si muero después de vivir de nuevo?
  6. Conclusión

¿Qué significa vivir de nuevo?

Vivir de nuevo significa nacer de nuevo, nacer de lo alto, nacer del Espíritu. Vivir de nuevo significa pasar de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz, de la condenación a la salvación. Vivir de nuevo significa tener una nueva naturaleza, una nueva identidad, una nueva relación, una nueva esperanza. Vivir de nuevo significa ser una nueva creación, un hijo de Dios, un ciudadano del cielo, un heredero de la gloria.

La Biblia nos enseña que todos necesitamos vivir de nuevo, porque todos hemos pecado y estamos muertos espiritualmente. El pecado nos separa de Dios, nos aleja de su presencia, nos priva de su bendición, nos expone a su juicio. El pecado nos destruye, nos corrompe, nos esclaviza, nos condena. Nos impide vivir la vida que Dios diseñó para nosotros, una vida plena, una vida feliz, una vida santa.

Pero la Biblia también nos enseña que Dios nos ama y quiere que vivamos de nuevo. Por eso, envió a su Hijo Jesucristo, quien murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó al tercer día, venciendo a la muerte y al diablo. Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. Jesucristo es el autor y el consumador de la vida. Jesucristo es el que nos da la vida, la vida abundante, la vida eterna, la vida en él.

¿Cómo podemos vivir de nuevo?

Para vivir de nuevo, necesitamos creer en Jesucristo, recibirlo en nuestro corazón, confesarlo como nuestro Señor y Salvador. Cuando hacemos esto, Dios nos perdona, nos limpia, nos justifica, nos adopta. Dios nos da su Espíritu Santo, quien mora en nosotros, nos sella, nos guía, nos capacita.

El Señor nos da su Palabra, que es viva y eficaz, que nos enseña, nos corrige, nos instruye, nos consuela. Nos da su iglesia, que es el cuerpo de Cristo, que nos acoge, nos edifica, nos sirve, nos envía. Para vivir de nuevo, podemos seguir estos pasos:

  1. Arrepentirnos de los pecados: El primer paso es reconocer que has pecado contra Dios, que has quebrantado su ley, que has ofendido su santidad, que has desobedecido su voluntad. El arrepentimiento es el cambio de mente, de actitud, de dirección, que te lleva a apartarte del pecado y a acercarte a Dios. Esto es el fruto de la convicción, de la contrición, de la confesión, de la restitución. Se trata del requisito para recibir el perdón, la misericordia, la gracia, la restauración.
  2. Creer en Jesucristo: El segundo paso es creer que Jesucristo es el Hijo de Dios, que murió por tus pecados y que resucitó al tercer día. Creer es tener fe, confianza, seguridad, certeza, en lo que Dios ha dicho y hecho. Se trata también de aceptar, recibir, apropiarse y depender, de lo que Dios ha ofrecido y prometido. Creer es el medio para obtener la salvación, la vida, la justicia, la paz, la alegría.
  3. Confesar a Jesucristo: Debemos confesar con nuestra boca que Jesucristo es el Señor y Salvador. Confesar es declarar, proclamar, testificar, reconocer, lo que Dios ha hecho en tu vida. Confesar es expresar, manifestar, demostrar, evidenciar, lo que Dios ha hecho en nuestro corazón. Es el resultado de la fe, del amor, del agradecimiento, del compromiso. Se trata del testimonio para la gloria de Dios, para la edificación de la iglesia, para la evangelización del mundo.
  4. Vivir para Jesucristo: El cuarto paso es vivir para Jesucristo, siguiendo su ejemplo, obedeciendo su mandamiento, cumpliendo su comisión, esperando su venida. Es negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirle. También es, amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. Esto incluye, amar al prójimo como a uno mismo. Debemos hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que él ha mandado. Es necesario también velar, orar, trabajar, hasta que él venga.

¿Qué beneficios tenemos al vivir de nuevo?

Al vivir de nuevo, tenemos muchos beneficios, tanto en esta vida como en la venidera. Algunos de estos beneficios son:

  • Tenemos una nueva relación con Dios: pasamos de ser enemigos de Dios a ser amigos de Dios, de ser extraños a ser hijos, de ser siervos a ser herederos. Podemos disfrutar de la comunión con Dios, de la intimidad con Dios, de la adoración a Dios, de la obediencia a Dios. Conocemos a Dios, lo amamos, le servimos y le glorificamos.
  • Encontramos una nueva naturaleza en Cristo: pasamos de tener una naturaleza pecaminosa a tener una naturaleza divina, de tener una mente carnal a tener una mente espiritual, de tener un corazón de piedra a tener un corazón de carne. Podemos reflejar el carácter de Cristo, los frutos del Espíritu, las virtudes cristianas, las buenas obras. Vencemos al pecado, al mundo, a la carne, al diablo.
  • Hallamos una nueva esperanza para el futuro: ya no tenemos una esperanza vana sino una esperanza viva. Ya nuestra esperanza no es temporal sino eterna, no es incierta, es segura. Al vivir de nuevo, podemos esperar la resurrección de los muertos, la transformación de nuestro cuerpo, la venida de Cristo, el juicio final. Podemos esperar la vida eterna, el reino de Dios, la nueva Jerusalén, la gloria de Dios.

¿Qué ejemplos bíblicos podemos seguir para vivir de nuevo?

La Biblia está llena de historias de personas que vivieron de nuevo, que experimentaron una nueva vida, una vida abundante, una vida eterna, una vida en Cristo. Algunos de estos ejemplos son:

  • Nicodemo: Fue un fariseo, un maestro de la ley, un líder religioso, que fue a ver a Jesús de noche. Jesús le dijo que tenía que nacer de nuevo, de agua y del Espíritu, para entrar en el reino de Dios. Nicodemo no entendió al principio, pero luego creyó en Jesús, lo defendió ante los judíos y lo sepultó con honor.
  • La mujer samaritana: Una mujer que tenía una vida desordenada, que había tenido cinco maridos y que vivía con otro que no era su esposo. Jesús la encontró junto al pozo de Jacob y le ofreció agua viva, que salta La mujer samaritana: Se trató una mujer que tenía una vida desordenada, que había tenido cinco maridos y que vivía con otro que no era su esposo. Jesús la encontró junto al pozo de Jacob y le ofreció agua viva, que salta para vida eterna. La mujer le pidió esa agua, y Jesús le reveló que él era el Mesías. La mujer creyó en Jesús, dejó su cántaro, fue a la ciudad y le contó a todos lo que Jesús había hecho.
  • Zaqueo: Fue un publicano, un recaudador de impuestos, un hombre rico y odiado por el pueblo. Jesús pasó por Jericó y lo vio subido en un árbol, tratando de verlo. Jesús le dijo que bajara, porque quería hospedarse en su casa. Zaqueo bajó y recibió a Jesús con gozo. Zaqueo se arrepintió de su avaricia y de su injusticia, y prometió devolver lo que había robado y dar la mitad de sus bienes a los pobres. Jesús le dijo que la salvación había llegado a su casa.
  • El ladrón en la cruz: El ladrón en la cruz fue uno de los dos malhechores que fueron crucificados junto a Jesús. Al principio, se burlaba de Jesús, pero luego se dio cuenta de que Jesús era inocente y de que él era el Rey de los judíos. El ladrón le pidió a Jesús que se acordara de él cuando entrara en su reino. Jesús le dijo que ese mismo día estaría con él en el paraíso.

Estos son sólo algunos de los muchos ejemplos bíblicos que podemos seguir para vivir de nuevo. Todos ellos nos enseñan que Jesús es el que nos da la vida, la vida abundante, la vida eterna, la vida en él. Todos ellos nos enseñan que Jesús nos ama, nos perdona, nos salva, nos transforma, nos da una nueva oportunidad.

¿Qué preguntas frecuentes podemos responder sobre cómo vivir de nuevo?

Aquí te presento algunas preguntas frecuentes que pueden surgir sobre cómo vivir de nuevo, y sus respectivas respuestas:

¿Cómo saber si he vivido de nuevo?

Para saber si has vivido de nuevo, puedes hacerte las siguientes preguntas: ¿Has creído en Jesucristo, lo has recibido en tu corazón, lo has confesado como tu Señor y Salvador? ¿Has experimentado el perdón, la paz, el gozo, el amor de Dios? ¿Has sentido el testimonio, la guía, el consuelo, el poder del Espíritu Santo? ¿Has visto el cambio, el fruto, el crecimiento, la madurez en tu vida? Si tu respuesta es sí, entonces has vivido de nuevo.

¿Qué debo hacer después de vivir de nuevo?

Después de vivir de nuevo, debes hacer lo siguiente: Bautízate en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como señal de tu identificación con Cristo y de tu obediencia a su mandato. Únete a una iglesia local, donde puedas recibir la enseñanza de la Palabra, la comunión de los santos, la adoración a Dios, el servicio a los demás. Lee la Biblia, ora, ayuna, medita, memoriza, aplica, comparte la Palabra de Dios. Sirve a Dios, usa tus dones, cumple tu propósito, haz discípulos, extiende el reino de Dios.

¿Qué pasa si caigo en pecado después de vivir de nuevo?

Si caes en pecado después de vivir de nuevo, no te des por vencido ni te alejes de Dios. Recuerda que Dios es fiel y justo para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad, si confiesas tus pecados. Dios es misericordioso y compasivo, Él no te trata conforme a tus pecados ni te paga conforme a tus iniquidades.

Recuerda que Dios es tu Padre, que te ama, que te corrige, que te restaura, que te fortalece. Arrepiéntete de tu pecado, confiesa tu pecado, recibe el perdón, restablece la comunión, evita la tentación, busca la santidad.

¿Qué pasa si sufro pruebas o tribulaciones después de vivir de nuevo?

No te desanimes ni te quejes. Recuerda que Dios tiene el control de todas las cosas, que él obra todas las cosas para bien de los que le aman, que él tiene un propósito en cada situación, que él no te dejará ni te desamparará. Recuerda que Dios es tu refugio, tu fortaleza, tu socorro, tu esperanza, tu consuelo, tu victoria. Confía en Dios, espera en Dios, depende de Dios, alaba a Dios, glorifica a Dios.

¿Qué pasa si muero después de vivir de nuevo?

No temas ni te aflijas. Recuerda que Dios te ha dado la vida eterna, que él te ha preparado un lugar en el cielo, que él te resucitará en el día final, que él te dará un cuerpo glorificado, que él te recibirá en su presencia, que él enjugará toda lágrima de tus ojos. El Señor es tu vida, tu salvación, tu herencia, tu recompensa, tu corona, tu gloria. Espera a Dios, anhela a Dios, ama a Dios, disfruta de Dios.

Conclusión

Vivir de nuevo es el regalo más grande que Dios nos ha dado. Se trata de la oportunidad más maravillosa que tenemos. Es el propósito más sublime que podemos cumplir, y el desafío más grande que podemos enfrentar. No dejes que el pecado, el dolor, el temor, la culpa, te roben la vida que Dios te ha dado.

No dejes que la rutina, el conformismo, el materialismo, el egoísmo, te impidan vivir la vida que Dios te ha diseñado. No permitas que la duda, la incredulidad, la religiosidad, la hipocresía, te alejen de la vida que Dios te ha ofrecido. La muerte, el infierno, el diablo y el mundo, no pueden quitarte la vida que Dios te ha prometido, si tu no lo permites, porque el Señor te ha dado autoridad.

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