El Jesús Histórico Y El Jesús Bíblico

El Jesús histórico es el personaje que vivió en el siglo I en Palestina y que fue crucificado por los romanos bajo el gobierno de Poncio Pilato. El Jesús bíblico es el personaje que aparece en los evangelios y en el resto del Nuevo Testamento, y que es reconocido por los cristianos como el Hijo de Dios, el Mesías y el Salvador del mundo.

¿El Jesús histórico y el Jesús bíblico son el mismo personaje? ¿Qué diferencias y similitudes hay entre ellos? ¿Qué fuentes históricas reales tenemos para conocer al Jesús histórico? ¿Qué base bíblica tenemos para creer en el Jesús bíblico? Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en este artículo.

El Jesús histórico y el Jesús bíblico

Índice
  1. Fuentes históricas reales sobre el Jesús histórico
    1. Fuentes cristianas sobre el Jesús histórico
    2. Fuentes no cristianas sobre el Jesús histórico
  2. Base bíblica para creer en el Jesús bíblico
    1. El Nuevo Testamento y el Jesús bíblico
  3. Conclusión

Fuentes históricas reales sobre el Jesús histórico

Para conocer al Jesús histórico, tenemos que recurrir a las fuentes históricas reales que nos hablan de él. Estas fuentes son principalmente de dos tipos: las fuentes cristianas y las fuentes no cristianas.

Fuentes cristianas sobre el Jesús histórico

Las fuentes cristianas son los escritos que provienen de la comunidad cristiana primitiva, y que reflejan su fe y su testimonio sobre Jesús. La principal fuente cristiana sobre el Jesús histórico son los cuatro evangelios canónicos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Estos evangelios narran la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, así como sus enseñanzas, sus milagros y sus encuentros con sus discípulos y con otras personas.

Los evangelios no son biografías modernas de Jesús, sino testimonios de fe que tienen una intención teológica y pastoral. Sin embargo, eso no significa que no contengan información histórica válida sobre Jesús. Los evangelios se basan en fuentes orales y escritas anteriores, que transmitieron la memoria de los testigos oculares de los hechos de Jesús. Los evangelios también reflejan el contexto histórico, cultural y religioso en el que vivió Jesús.

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Además de los evangelios, otras fuentes cristianas sobre el Jesús histórico son las cartas de Pablo y de otros apóstoles, los Hechos de los Apóstoles, el Apocalipsis y algunos escritos apócrifos o no canónicos, como el Evangelio de Tomás o el Evangelio de Pedro.

Fuentes no cristianas sobre el Jesús histórico

Las fuentes no cristianas son los escritos que provienen de autores judíos o paganos que mencionan a Jesús o al movimiento cristiano en sus obras. Estas fuentes son menos abundantes y menos detalladas que las fuentes cristianas, pero tienen un valor histórico importante porque confirman la existencia de Jesús y algunos aspectos de su vida. Entre las fuentes no cristianas sobre el Jesús histórico, podemos destacar las siguientes:

Flavio Josefo

Fue un historiador judío que vivió entre el año 37 y el 100 d.C. En sus obras Antigüedades judías y Guerra de los judíos, menciona a Juan el Bautista, a Santiago el hermano de Jesús y a Jesús mismo. Sobre este último dice lo siguiente:

“Por aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre; porque hizo milagros sorprendentes, fue maestro de quienes reciben con gusto la verdad y atrajo a muchos judíos y gentiles. Era el Cristo. Y cuando Pilato lo condenó a la cruz por denuncia de los principales hombres entre nosotros, los que le habían amado desde antes no dejaron de hacerlo; porque se les apareció vivo al tercer día, como lo habían predicho los divinos profetas junto con otras muchas maravillas acerca de él. Y hasta hoy existe la tribu de los cristianos llamados así por él” (Antigüedades judías 18.3.3).

Este texto es conocido como el Testimonio Flaviano, y aunque algunos eruditos piensan que fue interpolado por copistas cristianos, otros lo consideran auténtico o parcialmente auténtico.

Tácito

Fue un historiador romano que vivió entre el año 56 y el 120 d.C. En su obra Anales, relata el incendio de Roma bajo el gobierno de Nerón, y dice lo siguiente sobre los cristianos:

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“Para acabar con el rumor, Nerón presentó como culpables y sometió a las más exquisitas torturas a unos seres abominados por sus infamias, a quienes la plebe llama cristianos. Este nombre les viene de Cristo, quien, bajo el reinado de Tiberio, fue condenado al suplicio por el procurador Poncio Pilato. Refrenada por el momento esta execrable superstición, volvió a brotar no sólo en Judea, donde tuvo su origen, sino también en Roma” (Anales 15.44).

Este texto es considerado auténtico por la mayoría de los eruditos, y confirma la existencia de Jesús, su ejecución bajo Pilato y la expansión del cristianismo.

Plinio el Joven

Fue un gobernador romano que vivió entre el año 61 y el 113 d.C. En una carta dirigida al emperador Trajano, le consulta sobre cómo tratar a los cristianos que se niegan a adorar a los dioses romanos. En esa carta dice lo siguiente sobre las prácticas de los cristianos:

“Afirmaban que toda su culpa o error se había limitado a reunirse en un día fijo antes del amanecer y cantar alternadamente un himno a Cristo como a un dios” (Carta 10.96).

Al igual que el texto anterior, este escrito es considerado auténtico por la mayoría de los eruditos, y confirma la existencia de Jesús como objeto de culto de los cristianos.

Base bíblica para creer en el Jesús bíblico

Para creer en el Jesús bíblico, tenemos que recurrir a la base bíblica que nos habla de él. Esta base bíblica es principalmente de dos tipos: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

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El Antiguo Testamento y el Jesús bíblico

Las figuras mesiánicas son personajes del Antiguo Testamento que representan o simbolizan algún aspecto del Mesías que vendrá. Estas figuras nos ayudan a comprender mejor la identidad y la misión del Jesús bíblico. Algunas de las figuras mesiánicas más importantes son las siguientes:

  • Adán: fue el primer hombre creado por Dios, y el padre de toda la humanidad. Adán desobedeció a Dios y cayó en el pecado, trayendo la muerte y la maldición al mundo. El Jesús bíblico es llamado el segundo o último Adán, porque obedeció a Dios hasta la muerte, y trajo la vida y la bendición al mundo (Romanos 5:12-21; 1 Corintios 15:21-22; 45-49).
  • Noé: se trata del justo que se salvó del diluvio junto con su familia y los animales en el arca. Noé hizo una alianza con Dios y recibió el arco iris como señal de su promesa. El Jesús bíblico es el nuevo Noé, que nos salva del juicio de Dios por medio de su muerte y resurrección, y que hace una nueva alianza con nosotros en su sangre (Mateo 24:37-39; 1 Pedro 3:18-22).
  • Abraham: es conocido como el padre de los creyentes. Salió de su tierra por obediencia a Dios, y que recibió la promesa de una descendencia numerosa y bendita. Abraham estuvo dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac como sacrificio, pero Dios le proveyó un cordero en su lugar. El Jesús bíblico es el hijo de Abraham, que cumplió la promesa de Dios, y que se ofreció a sí mismo como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Gálatas 3:16; Juan 1:29; 8:56).
  • Moisés: se trata del libertador de Israel, el cual sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto por medio de las plagas y el paso del mar Rojo. Moisés recibió la ley de Dios en el monte Sinaí, e intercedió por el pueblo ante Dios. El Jesús bíblico es el nuevo Moisés, que nos libera del pecado y de la muerte por medio de su cruz y su resurrección, y que nos da la ley del amor en su corazón, e intercede por nosotros ante el Padre (Hebreos 3:1-6; Mateo 5:17; Romanos 8:34).
  • David: fue el rey de Israel, que derrotó al gigante Goliat con una honda y una piedra. David fue un hombre conforme al corazón de Dios, que gobernó con justicia y misericordia. David pecó gravemente contra Dios, pero se arrepintió sinceramente y recibió el perdón. El Jesús bíblico es el hijo de David, que venció al diablo con su obediencia y su humildad. Jesús es el rey mesiánico, que reina con poder y amor. Jesús es también el siervo sufriente, que cargó con nuestros pecados y recibió nuestra condena (Lucas 1:32-33; Apocalipsis 19:16; Marcos 10:45).

El Nuevo Testamento y el Jesús bíblico

El Nuevo Testamento es la segunda parte de la Biblia, que recoge las escrituras sagradas de la comunidad cristiana primitiva. El Nuevo Testamento nos habla del Jesús bíblico de forma directa, a través de los testimonios, las enseñanzas y las revelaciones que nos transmiten los autores inspirados por Dios.

Los testimonios son los relatos que nos cuentan los hechos de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, así como sus encuentros con sus discípulos y con otras personas. Los testimonios nos muestran cómo el Jesús bíblico se reveló como el Hijo de Dios, el Mesías y el Salvador del mundo. Los testimonios más importantes sobre el Jesús bíblico son los cuatro evangelios canónicos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Las enseñanzas son las palabras que nos transmiten las doctrinas, los mandamientos y las parábolas de Jesús, así como las explicaciones, las exhortaciones y las aplicaciones que hacen los apóstoles y otros autores. Las enseñanzas nos muestran cómo el Jesús bíblico nos enseñó la verdad sobre Dios, sobre nosotros mismos y sobre el mundo.

Las enseñanzas más importantes sobre el Jesús bíblico son las cartas de Pablo y de otros apóstoles, los Hechos de los Apóstoles y algunos escritos apócrifos o no canónicos, como la Didajé o la Epístola de Bernabé. Las revelaciones son las visiones que nos comunican los misterios ocultos sobre el plan de Dios para la historia y para el futuro.

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Las revelaciones nos muestran cómo el Jesús bíblico es el Señor de la historia y el juez de los vivos y de los muertos. La revelación más importante sobre el Jesús bíblico es el Apocalipsis, que nos presenta a Jesús como el Alfa y la Omega, el Cordero inmolado y el León de Judá.

Conclusión

El Jesús histórico y el Jesús bíblico son dos formas de acercarnos al mismo personaje, que vivió en el siglo I en Palestina y que cambió la historia de la humanidad. El Jesús histórico nos permite conocer los datos objetivos sobre su existencia y su contexto, a través de las fuentes históricas reales que nos hablan de él.

El Jesús bíblico nos permite conocer la fe subjetiva en su persona y su obra, a través de la base bíblica que nos habla de él. Para los cristianos, el Jesús histórico y el Jesús bíblico no son contradictorios ni excluyentes, sino complementarios e integrados. Creemos que el Jesús histórico es también el Jesús bíblico, y que el Jesús bíblico es también el Jesús histórico.

Creemos que Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios, que se hizo carne y habitó entre nosotros, que murió por nuestros pecados y resucitó por nuestra justificación, que ascendió al cielo y está sentado a la derecha del Padre, que volverá con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y que su reino no tendrá fin.

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