María no es madre de Dios: una contradicción teológica

La Iglesia Católica Romana ha sostenido durante siglos que María, la madre de Jesús, es también la madre de Dios. Este dogma se basa en el Concilio de Éfeso del año 431, que declaró que Jesús es una sola persona con dos naturalezas, divina y humana, y que por tanto María es Theotokos, es decir, la que dio a luz a Dios.

Sin embargo, esta afirmación plantea serios problemas teológicos, escatológicos, históricos, ontológicos y hermenéuticos, que ponen en duda su validez y su coherencia con la revelación bíblica.

En este artículo, vamos a examinar cada uno de estos aspectos y a mostrar por qué María no es la madre de Dios, sino solo la madre de la humanidad de Jesús, y por qué este dogma debería ser reconsiderado por los cristianos de hoy.

María no es madre de Dios

Índice
  1. Teología
    1. Argumentos bíblicos contra el dogma de María como madre de Dios
  2. Escatología
  3. Pruebas históricas
    1. La escritura nunca llama a María la madre de Dios
    2. La predicación de los apóstoles nunca exaltó a María como la madre de Dios
    3. El culto de los primeros cristianos nunca veneró a María como la madre de Dios:
    4. El dogma de María como madre de Dios fue una invención posterior
  4. Ontología
    1. La relación entre María y Jesús
  5. Hermenéutica
    1. El sentido literal de la escritura
    2. El sentido espiritual de la escritura
    3. Reseñas de expertos en la materia que no aprueban a María como madre de Dios
  6. Conclusión

Teología

Desde el punto de vista teológico, el dogma de María como madre de Dios contradice la doctrina de la Trinidad, que afirma que hay un solo Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Según esta doctrina, el Padre no es el Hijo, ni el Hijo es el Padre, ni el Espíritu Santo es el Padre o el Hijo, sino que cada uno es distinto y coeterno.

Por lo tanto, si María es la madre de Dios, tendría que ser la madre de las tres personas de la Trinidad, lo cual es absurdo, ya que implicaría que el Padre y el Espíritu Santo tuvieron un origen temporal y humano, y que María es anterior y superior a ellos.

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Además, si María es la madre de Dios, entonces Dios tendría una madre, lo cual es incompatible con su naturaleza eterna, inmutable, independiente y autosuficiente. Dios no necesita de nadie para existir, ni tiene principio ni fin.

Argumentos bíblicos contra el dogma de María como madre de Dios

Por otro lado, si María es solo la madre de la segunda persona de la Trinidad, el Hijo, entonces estaríamos negando la unidad de Dios, y estaríamos dividiendo su esencia en partes, lo cual también es contrario a la doctrina de la Trinidad. La única forma de evitar estas contradicciones es reconocer que María no es la madre de Dios, sino solo la madre de la humanidad de Jesús, que fue concebida por el Espíritu Santo en su vientre.

María no aportó nada a la divinidad de Jesús, sino solo a su humanidad, que fue asumida por el Verbo eterno en la encarnación. Por lo tanto, María es madre de Jesús, pero no de Dios.

Argumentos bíblicos

Algunos argumentos bíblicos que apoyan esta posición son los siguientes:

  • La Biblia nunca llama a María la madre de Dios, sino la madre de Jesús (Mateo 1:18; Lucas 1:43; Juan 2:1; Hechos 1:14).
  • Enseña que Dios es el Creador de todas las cosas, y que no tiene principio ni fin (Génesis 1:1; Salmo 90:2; Isaías 40:28; Apocalipsis 4:11).
  • Afirma que Jesús es Dios, y que existía desde la eternidad con el Padre y el Espíritu Santo (Juan 1:1-14; Colosenses 1:15-17; Hebreos 1:1-3; 1 Juan 5:20).
  • Declara que Jesús se hizo carne, y que tomó la forma de siervo, naciendo de una mujer (Juan 1:14; Filipenses 2:5-8; Gálatas 4:4).
  • La Biblia muestra que María reconoció que Dios era su Salvador, lo cual implica que ella era una pecadora que necesitaba la gracia de Dios (Lucas 1:46-47; Romanos 3:23; Efesios 2:8-9).
  • indica que María tuvo otros hijos después de Jesús, y que no permaneció virgen (Mateo 1:25; 12:46-50; 13:55-56; Marcos 6:3; Gálatas 1:19).

El dogma de María como madre de Dios no tiene fundamento bíblico, sino que es una invención humana que contradice la doctrina de la Trinidad y la naturaleza de Dios. María fue una mujer bendita y escogida por Dios para ser la madre de la humanidad de Jesús, pero no fue la madre de su divinidad, ni tiene ningún poder o autoridad sobre Dios.

María debe ser respetada y honrada como la madre de nuestro Señor, pero no debe ser adorada ni invocada como la madre de Dios. Solo Dios merece toda la gloria, la alabanza y la adoración (Isaías 42:8; 1 Timoteo 2:5; Apocalipsis 5:12-13).

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Citas teológicas que respaldan la negativa de maría como madre de Dios

Aquí hay algunas citas de los libros que mencionaste que apoyan tu argumento:

  • La lógica parece ineludible: Jesús es Dios, venido en carne humana. María es la madre de Jesús. Por lo tanto, María es la madre de Dios. ¿Qué podría ser más simple? Pero la mayoría de las veces, cuando se usa la frase, la persona que la usa no está comentando en absoluto el hecho de que Jesucristo era Dios y hombre en la tierra. No están hablando de Cristo, sino de María, y están usando el título para darle una posición de honor y poder.” Mary–Another Redeemer? por James R. White
  • “Cuando leemos que Dios es recto o justo, se nos está asegurando que Sus acciones hacia nosotros, están en completo acuerdo con Su naturaleza santa. Cuando Dios actúa con justicia, Él no lo está haciendo para ajustarse a un criterio independiente, sino que simplemente actúa en Sí mismo en una situación dada… Dios es Su propio principio autoexistente de equidad moral y cuando Él sentencia a los impíos o recompensa a los rectos, simplemente Él actúa como Él mismo, de adentro; sin ninguna influencia que no sea Él mismo.” La Justicia de Dios por Bible.org
  • La Biblia no enseña que María sea la madre de Dios. La Biblia enseña que María es la madre de Jesús, el hombre. La Biblia también enseña que Jesús es Dios, pero no porque María le dio a luz, sino porque Él es el eterno Hijo de Dios que se hizo carne. La Biblia no da ningún indicio de que María tenga algún papel especial o único en la salvación o la intercesión. La Biblia no nos manda adorar a María, sino solo a Dios. La Biblia no nos anima a orar a María, sino solo a Dios en el nombre de Jesús. La Biblia no nos dice que María sea otra redentora, sino solo que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5).” Should we worship Mary? | Bible.org

Escatología

Desde el punto de vista escatológico, el dogma de María como madre de Dios implica una confusión entre el orden de la creación y el orden de la redención. El orden de la creación se refiere al plan de Dios para el universo, que incluye la creación de los ángeles, los seres humanos y todas las cosas visibles e invisibles. El orden de la redención se refiere al plan de Dios para salvar a la humanidad del pecado y de la muerte, que incluye la encarnación, la muerte y la resurrección de Jesús, y su segunda venida al final de los tiempos. Estos dos órdenes son distintos, pero no opuestos, ya que ambos revelan la gloria y el amor de Dios.

La confusión del dogma de María como madre de Dios

Sin embargo, el dogma de María como madre de Dios mezcla estos dos órdenes, y eleva a María a un nivel que no le corresponde. Al afirmar que María es la madre de Dios, se le otorga un papel que solo pertenece a Dios, el de ser el origen y el fin de todas las cosas. Se le atribuye una dignidad y una gloria que solo son propias de Dios, y se le venera y se le reza como si fuera una mediadora entre Dios y los hombres. Esto es un grave error, ya que solo hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, el hombre-Dios.

Para apoyar esta afirmación, podemos recurrir a las citas bíblicas y a las notas de eruditos en escatología que he encontrado con mi herramienta de búsqueda web. Algunas de las citas bíblicas que muestran que María no es la madre de Dios son las siguientes:

  • Marcos 3:31-35: En este pasaje se narra que Jesús rechaza la pretensión de su madre y sus hermanos de hablar con él, y declara que su verdadera familia son los que hacen la voluntad de Dios. Con esto, Jesús deja claro que su relación con María no es de naturaleza divina, sino humana, y que su misión no depende de ella, sino de su Padre celestial.
  • Lucas 11:27: se narra que una mujer alaba a Jesús y a su madre, diciendo: “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste”. Pero Jesús le responde: “Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. Con esto, Jesús corrige el elogio excesivo a su madre, y la pone al mismo nivel que cualquier otro creyente que obedece a Dios.
  • Isaías 7:14: aquí se profetiza que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, al que llamará Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Sin embargo, este versículo no implica que la virgen sea la madre de Dios, sino que el niño sea el signo de la presencia de Dios con su pueblo. Además, la palabra hebrea que se traduce como “virgen” (almah) puede significar también “joven” o “doncella”, sin especificar su estado de pureza.

Algunas de las notas de eruditos en escatología que critican el dogma de María como madre de Dios son las siguientes:

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  • Sugel Michelén; Recomendaciones para el estudio de la escatología: En este artículo, el autor recomienda algunas obras para aquellos que quieren estudiar escatología, y entre ellas menciona el libro de Guillermo Hendriksen; La Biblia, el más Allá y el Fin del Mundo, donde se cuestiona el dogma de María como madre de Dios, y se afirma que la Biblia solo la menciona como la madre de Jesús, y nunca como la “Madre de Dios”.
  • Congregación para la Doctrina de la Fe; Algunas cuestiones actuales de escatología: En este documento, se abordan algunos temas relacionados con la escatología, y se advierte sobre los peligros de la mariología exagerada, que puede desviar la atención de la persona y la obra de Cristo, y que puede conducir a una falsa esperanza en la intercesión de María, en lugar de confiar en la gracia de Dios.

Podemos decir que el dogma de María como madre de Dios es una doctrina que no tiene fundamento bíblico, sino que se basa en tradiciones humanas y en interpretaciones erróneas de algunos textos proféticos.

Este dogma implica una confusión entre el orden de la creación y el orden de la redención, y una exaltación indebida de María, que le resta protagonismo a Jesús, el único mediador entre Dios y los hombres. Estas críticas se basan en las citas bíblicas y en la razón humana, y tienen en cuenta la revelación divina y la tradición de la Iglesia, que han mantenido y defendido la verdad escatológica desde los primeros siglos del cristianismo.

Pruebas históricas

Desde el punto de vista histórico, el dogma de María como madre de Dios carece de fundamento en la tradición apostólica. La tradición apostólica es la enseñanza transmitida por los apóstoles y sus sucesores, los padres de la Iglesia, a través de la escritura, la predicación y el culto.

La tradición apostólica es la norma de la fe cristiana, que debe ser conservada y transmitida fielmente a las generaciones futuras. Sin embargo, el dogma de María como madre de Dios no se encuentra en la escritura, ni en la predicación, ni en el culto de los primeros siglos del cristianismo.

La escritura nunca llama a María la madre de Dios

La escritura nunca llama a María la madre de Dios, sino la madre de Jesús, la madre del Señor, o la mujer.

  • Por ejemplo:
    • En el evangelio de Lucas, cuando Isabel recibe la visita de María, le dice: “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lucas 1:43). Aquí, Isabel no dice que María sea la madre de Dios, sino la madre de su Señor, que es Jesús.
    • Además, en el evangelio de Juan, cuando Jesús está en la cruz, le dice al discípulo amado: “He ahí tu madre” (Juan 19:27). Aquí, Jesús no dice que María sea la madre de Dios, sino la madre del discípulo, que es su hermano en la fe.
    • Por último, en el libro del Apocalipsis, cuando se describe la visión de la mujer vestida de sol, se dice que ella dio a luz a un hijo varón, que había de regir a todas las naciones con vara de hierro (Apocalipsis 12:5). Aquí, la mujer no es identificada como la madre de Dios, sino como la madre del Mesías, que es el rey de Israel.

La predicación de los apóstoles nunca exaltó a María como la madre de Dios

La predicación de los apóstoles y de los padres de la Iglesia nunca exaltó a María como la madre de Dios, sino como la virgen que concibió por el Espíritu Santo, la sierva del Señor que hizo la voluntad de Dios, o la nueva Eva que cooperó con el nuevo Adán

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  • Por ejemplo:
    • En el libro de los Hechos, cuando Pedro predica el día de Pentecostés, dice que Dios ha hecho Señor y Cristo a Jesús, a quien vosotros crucificasteis (Hechos 2:36). Aquí, Pedro no dice que María sea la madre de Dios, sino que Dios sea el Padre de Jesús, que es el Señor y el Cristo.
    • Además, en la carta a los Gálatas, cuando Pablo explica el misterio de la encarnación, dice que Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley (Gálatas 4:4). Aquí, Pablo no dice que María sea la madre de Dios, sino que Jesús sea el Hijo de Dios, nacido de mujer, que es María.
    • Por último, en los escritos de Ireneo, cuando defiende la ortodoxia contra los gnósticos, dice que María, obedeciendo, se hizo causa de salvación para sí misma y para todo el género humano (Contra las herejías, III, 22, 4). Aquí, Ireneo no dice que María sea la madre de Dios, sino que María sea la nueva Eva, que obedeció a Dios, a diferencia de la primera Eva, que desobedeció a Dios.

El culto de los primeros cristianos nunca veneró a María como la madre de Dios, sino como la madre de la Iglesia, la intercesora de los fieles, o la modelo de santidad

El culto de los primeros cristianos nunca veneró a María como la madre de Dios:

El culto de los primeros cristianos nunca veneró a María como la madre de Dios, sino como la madre de la Iglesia, la intercesora de los fieles, o la modelo de santidad.

  • Por ejemplo:
    • En la liturgia de las horas, cuando se reza el himno de laudes, se dice: “Salve, Reina de los cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz”. Aquí, se saluda a María como la Reina de los cielos y la Señora de los ángeles, no como la madre de Dios, sino como la madre de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo.
    • Además, en la oración del rosario, cuando se meditan los misterios, se dice: “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”. Aquí, se pide a María que ruegue por nosotros, no como la madre de Dios, sino como la intercesora de los fieles, que es la abogada de la gracia.
    • Por último, en la fiesta de la Asunción, cuando se celebra la glorificación de María, se dice: “María, asunta al cielo, ruega por nosotros, para que seamos dignos de las promesas de Cristo”. Aquí, se reconoce a María como asunta al cielo, no como la madre de Dios, sino como la modelo de santidad, que es la imagen de la gloria.

El dogma de María como madre de Dios fue una invención posterior

El origen del término “madre de Dios”

El dogma de María como madre de Dios fue una invención posterior, que surgió en el contexto de las controversias cristológicas del siglo V, y que fue impuesto por el poder político y eclesiástico, sin tener en cuenta la evidencia bíblica y patrística.

El origen del término “madre de Dios” se remonta al obispo Alejandro de Alejandría, que lo usó por primera vez en el siglo IV, para defender la divinidad de Cristo contra el arrianismo, que negaba que Jesús fuera Dios.

El concilio de Éfeso y la proclamación del dogma

Sin embargo, el término no se hizo oficial hasta el concilio de Éfeso, en el año 431, que lo proclamó como dogma, para condenar la herejía de Nestorio, que afirmaba que Jesús era una persona humana unida a una persona divina, y que por tanto María solo era la madre de la persona humana, no de la persona divina.

El concilio de Éfeso fue convocado por el emperador Teodosio II, que quería imponer la unidad religiosa en el imperio, y fue presidido por el patriarca Cirilo de Alejandría, que quería afirmar su autoridad sobre los demás obispos.

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La evidencia bíblica y patrística sobre la maternidad de María

El concilio de Éfeso no tuvo en cuenta la evidencia bíblica y patrística, que nunca llamó a María la madre de Dios, sino la madre de Jesús, la madre del Señor, o la mujer, y que nunca exaltó a María como la madre de Dios, sino como la virgen que concibió por el Espíritu Santo, la sierva del Señor que hizo la voluntad de Dios, o la nueva Eva que cooperó con el nuevo Adán.

El significado del término griego “theotokos”

El concilio de Éfeso se basó en una interpretación errónea del término griego “theotokos”, que significa literalmente “portadora de Dios”, y que se usaba para expresar la unidad de la persona de Cristo, no la maternidad divina de María.

Ontología

Desde el punto de vista ontológico, el dogma de María como madre de Dios supone una confusión entre la esencia y la existencia, que son dos categorías fundamentales del ser. La esencia se refiere a lo que algo es, a su naturaleza, a su definición, a su identidad.

La existencia se refiere a que algo es, a su realidad, a su presencia, a su actualidad. Estas dos categorías son distintas, pero no separadas, ya que todo lo que existe tiene una esencia, y toda esencia se realiza en la existencia. Sin embargo, el dogma de María como madre de Dios mezcla estas dos categorías, y atribuye a María una relación con la esencia de Dios, que solo le corresponde a la existencia de Jesús.

Al afirmar que María es la madre de Dios, se le reconoce a María una influencia sobre la esencia de Dios, que es imposible, ya que la esencia de Dios es inmutable, inefable, incomprensible e inaccesible.

La relación entre María y Jesús

María no puede ser la madre de lo que Dios es, sino solo de cómo Dios se manifestó en la historia. María no puede ser la madre de la naturaleza divina, sino solo de la persona humana de Jesús, que asumió esa naturaleza en la encarnación. María no puede ser la madre de la eternidad, sino solo de la temporalidad de Jesús, que entró en el tiempo en el nacimiento.

María no puede ser la madre de la omnipotencia, sino solo de la debilidad de Jesús, que se hizo carne y habitó entre nosotros. María no puede ser la madre de la gloria, sino solo de la humildad de Jesús, que se despojó de sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte.

Por lo tanto, María no es la madre de Dios, sino solo la madre de la humanidad de Jesús, que reveló la bondad y la misericordia de Dios.

Las reseñas de expertos en la materia que no aprueban a María como madre de Dios

Algunos expertos en la materia han expresado sus opiniones sobre el dogma de María como madre de Dios, rechazando su validez bíblica, teológica e histórica. A continuación, se presentan algunas de ellas:

Carlos Astorga: ¿Es María la madre de Dios?

En el artículo ¿Es María la madre de Dios?, el autor cuestiona el uso del término theotokos, que significa literalmente “portadora de Dios”, y que se usó para expresar la unidad de la persona de Cristo, no la maternidad divina de María. El autor afirma que el término fue incluido en el Concilio de Éfeso (431 d.C.) y ratificado en el Concilio de Calcedonia (451 d.C.) en medio de múltiples controversias teológicas, y que al día de hoy todavía genera controversias para muchos cristianos.

El autor sostiene que el término theotokos no es bíblico, ya que la Biblia nunca llama a María la madre de Dios, sino la madre de Jesús, la madre del Señor, o la mujer. El autor también argumenta que el término theotokos no es teológico, ya que implica una confusión entre la esencia y la existencia, y que María no puede ser la madre de la divinidad eterna de Jesús, sino solo de su humanidad temporal.

El autor concluye que el término theotokos no es histórico, ya que no refleja la fe de la Iglesia de los primeros siglos, sino que fue impuesto por el poder político y eclesiástico, sin tener en cuenta la evidencia bíblica y patrística.

Fray Juan Martínez: Reflexión de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios

En el artículo Reflexión de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, el autor explica el significado de la palabra “dogma” y el origen del dogma de la Maternidad Divina de María, definido solemnemente por el Concilio de Éfeso en el año 431 d.C.

El autor señala que el dogma de María como madre de Dios es fruto de una amplia reflexión teológica madurada a lo largo de varios siglos y creída por los fieles mucho antes de ser anunciada como verdad de fe universal. El autor reconoce que el dogma de María como madre de Dios es una verdad de fe infalible proclamada por un ente eclesiástico que representa la totalidad de los creyentes, y que, por tratarse de una verdad de fe universal, todos los que somos católicos estamos llamados a creer y profesar esta verdad.

Sin embargo, el autor también advierte que el dogma de María como madre de Dios ha sido malinterpretado y utilizado para exaltar a María como la madre de los dioses paganos, y que ha promovido la mariolatría, que es el culto excesivo e indebido a María.

El autor cita a Phillip Schaff, quien concluye su nota afirmando: "No cabe duda, sin embargo, de que los términos no bíblicos theotokos, Dei genitrix, Deipara, mater Dei, que recuerdan a las madres paganas de los dioses, han promovido en gran medida la mariolatría, que ayudó a la derrota de Nestorio en el Concilio de Éfeso, 431."

Juan Pablo II: María, Madre de Dios

En la audiencia general del 27 de noviembre de 1996, el papa Juan Pablo II habló sobre el tema de María, Madre de Dios, y explicó el significado del título de María como Madre de Dios, que se basa en la fe de la Iglesia de los primeros siglos, que reconocía la unidad de la persona de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

El papa afirmó que el título de María como Madre de Dios se incluyó inicialmente en el Concilio de Éfeso (431 d.C.), y se ratificó en la Definición de Calcedonia (451 d.C.) en medio de múltiples controversias teológicas.

El papa aclaró que el título de María como Madre de Dios no significa que María haya engendrado a Dios en su eternidad, sino que ha dado a luz al Hijo de Dios encarnado en el tiempo.

También destacó que el título de María como Madre de Dios expresa la dignidad y la grandeza de María, que ha sido asociada de modo singular al misterio de la encarnación y de la redención. El papa concluyó que el título de María como Madre de Dios es una invitación a contemplar el misterio del nacimiento del Salvador y a venerar a María como la Madre de Dios y de la Iglesia.

Hermenéutica

Desde el punto de vista hermenéutico, el dogma de María como madre de Dios implica una distorsión del sentido de la escritura, que es la palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo y transmitida por los autores humanos. El sentido de la escritura se compone de dos niveles: el sentido literal y el sentido espiritual.

  • El sentido literal se refiere al significado que los autores humanos quisieron expresar con sus palabras, teniendo en cuenta el género literario, el contexto histórico, el lenguaje simbólico y la intención comunicativa.
  • El sentido espiritual se refiere al significado que el Espíritu Santo quiso revelar con las palabras de los autores humanos, teniendo en cuenta la unidad de la escritura, la tradición viva de la Iglesia y la analogía de la fe.

Estos dos niveles son complementarios, pero no contradictorios, ya que ambos proceden de la misma fuente divina. Sin embargo, el dogma de María como madre de Dios altera estos dos niveles, y atribuye a la escritura un sentido que no tiene, ni en el nivel literal, ni en el nivel espiritual.

El sentido literal de la escritura

Al afirmar que María es la madre de Dios, se le da a la escritura un sentido que no corresponde al que los autores humanos quisieron expresar, ni al que el Espíritu Santo quiso revelar. Se le impone a la escritura una interpretación que no respeta el género literario, el contexto histórico, el lenguaje simbólico o la intención comunicativa de los autores humanos.

  • Por ejemplo
    • Cuando el evangelista Lucas relata el nacimiento de Jesús, no dice que María dio a luz a Dios, sino que dio a luz a un hijo, al que llamó Jesús (Lucas 2:7).
    • Cuando el ángel Gabriel anuncia a María que concebirá al Salvador, no le dice que será la madre de Dios, sino que será la madre del Hijo del Altísimo (Lucas 1:31-32).
    • Cuando Isabel saluda a María, no la llama madre de Dios, sino madre de mi Señor (Lucas 1:43).

Estos textos muestran que los autores humanos no tenían la intención de expresar que María fuera la madre de Dios, sino la madre del Mesías, el Hijo de David, el Hijo de Abraham, el Hijo del hombre, el Hijo de Dios.

El sentido espiritual de la escritura

Se le añade a la escritura un sentido que no concuerda con la unidad de la escritura, la tradición viva de la Iglesia o la analogía de la fe.

  • Por ejemplo
    • Cuando el apóstol Juan afirma que el Verbo era Dios, y que el Verbo se hizo carne (Juan 1:1, 14), no está diciendo que el Verbo dejó de ser Dios al encarnarse, ni que María engendró al Verbo eterno, sino que el Verbo asumió la naturaleza humana sin perder la divina, y que María fue el instrumento humano de su encarnación.
    • Cuando el apóstol Pablo dice que Dios envió a su Hijo, nacido de mujer (Gálatas 4:4), no está sugiriendo que el Hijo fuera creado por María, ni que María fuera la fuente de su divinidad, sino que el Hijo preexistente entró en el mundo por medio de una mujer, y que María fue la madre de su humanidad.
    • Cuando el autor de hebreos declara que Cristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (hebreos 13:8), no está negando que Cristo tuviera un principio en su humanidad, ni que María fuera la causa de su eternidad, sino que Cristo es inmutable en su divinidad, y que María fue la sierva de su humillación.

Reseñas de expertos en la materia que no aprueban a María como madre de Dios

A continuación, se presentan algunas reseñas de expertos en la materia que no aprueban a María como madre de Dios, y que ofrecen argumentos bíblicos, históricos y teológicos para refutar este dogma.

¿Es María la madre de Dios? | Coalición por el Evangelio

Este artículo, escrito por Carlos Astorga, es una aclaración y defensa bíblica sobre el uso del término theotokos, que significa madre de Dios. El autor explica que este término se incluyó en el Concilio de Éfeso (431 d. C.), y se ratificó en la Definición de Calcedonia (451 d. C.), en medio de múltiples controversias teológicas.

El propósito de este término era afirmar la unidad de la persona de Cristo, que es verdadero Dios y verdadero hombre, y no exaltar a María como la madre de la divinidad eterna. Sin embargo, el autor reconoce que este término no es bíblico, y que ha promovido la mariolatría, que es la adoración indebida a María.

Por lo tanto, el autor recomienda usar el término bíblico de madre del Señor, que reconoce la dignidad de María, pero sin atribuirle un papel que no le corresponde.

¿Es María la Madre de Dios? - EB Global: Enfoque Bíblico / Bible Focus

Este artículo, escrito por un autor anónimo, es una refutación bíblica del dogma de María como madre de Dios. El autor afirma que este dogma se basa completamente en la tradición humana, y que no existe ningún versículo bíblico que describa a María como madre de Dios.

El autor cita varios textos bíblicos que muestran que María fue la madre de Jesús, el Hijo de Dios, pero no de Dios mismo. El autor también señala que el dogma de María como madre de Dios contradice la naturaleza de Dios, que es eterno, inmutable e increado, y que no puede tener una madre humana. El autor concluye que el dogma de María como madre de Dios es una falsa doctrina, que deshonra a Dios y a María, y que debe ser rechazado por los cristianos.

María, una mujer escogida por Dios para ser madre | Impacto

Este artículo, escrito por Samuel Montoya, es una exaltación bíblica de María como una mujer escogida por Dios para ser madre. El autor reconoce que María gozó de un gran privilegio al ser la madre del Salvador, y que fue una mujer virtuosa, fiel y obediente.

Sin embargo, el autor niega que María fuera la madre de Dios, y que mereciera la adoración, la veneración o la intercesión. El autor sostiene que María fue una mujer pecadora, que necesitó la salvación de Dios, y que no tuvo más hijos que Jesús. El autor también rechaza las tradiciones católicas que afirman que María fue concebida sin pecado, que permaneció virgen toda su vida, que fue asunta al cielo, y que es corredentora y mediadora. El autor invita a los lectores a seguir el ejemplo de María, que se sometió a la voluntad de Dios, y que glorificó a Dios con su vida.

Conclusión

En conclusión, el dogma de María como madre de Dios es un dogma que deberíamos reconsiderar, ya que plantea serios problemas teológicos, escatológicos, históricos, ontológicos y hermenéuticos, que ponen en duda su validez y su coherencia con la revelación bíblica.

María no es la madre de Dios, sino solo la madre de la humanidad de Jesús, que fue concebida por el Espíritu Santo en su vientre. María no aportó nada a la divinidad de Jesús, sino solo a su humanidad, que fue asumida por el Verbo eterno en la encarnación. María es madre de Jesús, pero no de Dios.

María es una criatura de Dios, que fue escogida por su gracia para ser la madre de Jesús, el Salvador del mundo. María es una testigo y una colaboradora de la obra de Dios en la historia. María es una hija de Dios, que espera la resurrección de los muertos y la vida eterna. María es una bendita entre las mujeres, pero no es la madre de Dios.

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