El Significado De "El Pan Nuestro De Cada Día Dánoslo Hoy"

Cuando oramos el Padre Nuestro, una de las frases que decimos es "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy". ¿Qué significa esta frase? ¿Qué estamos pidiendo a Dios cuando la pronunciamos? ¿Qué implica para nuestra vida cristiana?

En este artículo, vamos a explorar el significado de esta frase desde tres perspectivas: el sentido literal, el sentido simbólico y el sentido escatológico. Veremos cómo esta frase nos enseña a confiar en la providencia de Dios, a alimentarnos de su palabra y de su cuerpo, y a esperar su reino y su gloria.

Significado de El pan nuestro de cada día danoslo hoy

Índice
  1. El sentido literal de la frase "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"
  2. El sentido simbólico de la frase "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"
  3. El sentido escatológico de la frase "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"
  4. Preguntas frecuentes
    1. ¿Qué es el Padre Nuestro?
    2. ¿Por qué decimos "nuestro" y no "mi" pan?
    3. ¿Qué diferencia hay entre el pan y el vino en la eucaristía?
    4. ¿Qué significa pedir el pan "hoy" y no "mañana"?
    5. ¿Qué relación hay entre el pan y el perdón en el Padre Nuestro?
    6. ¿Qué implica dar gracias a Dios por el pan?
    7. ¿Qué significa decir "amén" al final del Padre Nuestro?
    8. ¿Qué beneficios tiene orar el Padre Nuestro?
    9. ¿Qué actitud debemos tener al orar el Padre Nuestro?
  5. Conclusión

El sentido literal de la frase "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"

El sentido más obvio de la frase "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy" es pedir a Dios que nos provea de lo necesario para vivir cada día, como la comida y el sustento. El pan es el alimento básico de muchas culturas, y representa todo lo que necesitamos para mantener nuestro cuerpo y nuestra salud.

La Biblia nos muestra varios ejemplos de cómo Dios alimentó a su pueblo con pan, demostrando su cuidado y su fidelidad. Uno de ellos es el maná, el pan del cielo que Dios hizo llover sobre los israelitas durante su peregrinación por el desierto. Cada mañana, el pueblo recogía el maná que había sobre la superficie del campo, y lo comía como su alimento diario.

Dios les ordenó que no guardaran el maná para el día siguiente, sino que confiaran en que él les daría cada día lo que necesitaban. Otro ejemplo es el milagro de los panes y los peces, que Jesús realizó en dos ocasiones para alimentar a las multitudes que le seguían. Jesús tomó unos pocos panes y peces, los bendijo, los partió y los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente.

Todos comieron hasta saciarse, y sobraron muchos pedazos. Jesús mostró así su compasión y su poder, y anticipó el banquete del reino de Dios. Estos ejemplos nos enseñan a confiar en la providencia de Dios, que sabe lo que necesitamos y nos lo da en el momento oportuno. También nos enseñan a no preocuparnos por el mañana, sino a vivir el hoy con gratitud y generosidad. Jesús nos dijo:

"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal" (Mateo 6:31-34 RVR1960).

El sentido simbólico de la frase "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"

El sentido más profundo de la frase "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy" es pedir a Dios que nos dé el alimento espiritual que nos nutre y nos fortalece, como la palabra de Dios y el cuerpo de Cristo. El pan no solo alimenta nuestro cuerpo, sino también nuestra alma, y representa todo lo que necesitamos para mantener nuestra fe y nuestra comunión con Dios.

La Biblia nos muestra varios ejemplos de cómo Dios se reveló a su pueblo por medio del pan, comunicando su voluntad y su presencia. Uno de ellos es la ley, la palabra de Dios escrita en tablas de piedra que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. La ley era el pan que Dios dio a su pueblo para que la guardara y la obedeciera, y así viviera conforme a su pacto y su propósito. El salmista dijo:

"Más dulce que la miel, y que el destilar del panal, es a mi alma tu ley; porque yo guardo tus mandamientos".

Otro ejemplo es Jesús, el pan de vida que Dios envió al mundo para salvar a los pecadores. Jesús dijo:

"Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás".

Jesús se ofreció a sí mismo como el pan que da vida eterna, y nos mandó comer de su cuerpo y beber de su sangre en la cena del Señor, como memorial de su muerte y resurrección. Pablo dijo:

"La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos todos los que participamos de aquel único pan".

Estos ejemplos nos enseñan a alimentarnos de la palabra de Dios y de la eucaristía, que son los medios de gracia que Dios nos ha dado para crecer en el conocimiento y el amor de Dios. También nos enseñan a no descuidar el alimento espiritual, sino a buscarlo con diligencia y devoción. Pedro nos dijo:

"Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación".

El sentido escatológico de la frase "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy"

El sentido más sublime de la frase "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy" es pedir a Dios que nos prepare para el banquete celestial que nos espera, donde disfrutaremos de la plenitud de su reino y de su gloria. El pan no solo alimenta nuestro cuerpo y nuestra alma, sino también nuestra esperanza, y representa todo lo que anhelamos para el futuro de Dios.

La Biblia nos muestra varios ejemplos de cómo Dios prometió a su pueblo un futuro de abundancia y de bendición, donde no faltará el pan ni ninguna otra cosa buena. Uno de ellos es la tierra prometida, la herencia que Dios dio a los israelitas después de sacarlos de Egipto y de hacerlos pasar por el desierto. La tierra prometida era una tierra que fluía leche y miel, donde el pueblo de Dios podría sembrar y cosechar, y comer hasta saciarse. Moisés dijo:

"Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella".

Otro ejemplo es el banquete de las bodas del Cordero, la celebración que Dios preparará para su pueblo cuando Jesús vuelva a buscar a su iglesia. El banquete de las bodas del Cordero será el momento culminante de la historia de la salvación, donde los redimidos por la sangre de Cristo entrarán en la alegría de su Señor, y participarán de su mesa y de su reino. Juan dijo:

"Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios".

Preguntas frecuentes

Revisa esta sección de preguntas frecuentes para aclarar dudas o profundizar un poco más detalles puntuales:

¿Qué es el Padre Nuestro?

El Padre Nuestro es la oración que Jesús nos enseñó a orar, y que resume los principales aspectos de nuestra relación con Dios y con los demás. Se compone de siete peticiones, que se pueden agrupar en dos partes: la primera se refiere al nombre, al reino y a la voluntad de Dios, y la segunda se refiere al pan, al perdón, a la tentación y al mal.

¿Por qué decimos "nuestro" y no "mi" pan?

Decimos "nuestro" y no "mi" pan porque reconocemos que el pan es un don de Dios, que no nos pertenece exclusivamente, sino que debemos compartirlo con los demás. Decir "nuestro" también implica que oramos no solo por nosotros mismos, sino por toda la comunidad de los hijos de Dios, que formamos una sola familia.

¿Qué diferencia hay entre el pan y el vino en la eucaristía?

El pan y el vino en la eucaristía son los elementos que Jesús usó para instituir el sacramento de su cuerpo y de su sangre, que nos ofrece como alimento espiritual. El pan representa el cuerpo de Jesús, que fue entregado por nosotros en la cruz, y el vino representa la sangre de Jesús, que fue derramada por nosotros para el perdón de los pecados. Al comer el pan y beber el vino, recordamos la muerte de Jesús, proclamamos su resurrección y participamos de su vida.

¿Qué significa pedir el pan "hoy" y no "mañana"?

Pedir el pan "hoy" y no "mañana" significa vivir el presente con confianza y responsabilidad, sin preocuparnos ni angustiarnos por el futuro. Pedir el pan "hoy" también significa reconocer nuestra dependencia de Dios cada día, y renovar nuestra fe y nuestra gratitud hacia él. Pedir el pan "hoy" también significa acoger la gracia de Dios que se nos ofrece ahora, y no dejarla pasar ni posponerla.

¿Qué relación hay entre el pan y el perdón en el Padre Nuestro?

El pan y el perdón son dos peticiones que se relacionan en el Padre Nuestro, porque ambas expresan nuestra necesidad de Dios y nuestra disposición a imitarlo. Así como pedimos a Dios que nos dé el pan, también le pedimos que nos perdone nuestras deudas, reconociendo que somos pecadores y que necesitamos su misericordia. Así como agradecemos a Dios por el pan, también nos comprometemos a perdonar a nuestros deudores, demostrando que somos hijos de Dios y que seguimos su ejemplo.

¿Qué implica dar gracias a Dios por el pan?

Dar gracias a Dios por el pan implica reconocer que todo lo que tenemos y somos proviene de él, y que no nos lo merecemos por nuestros méritos, sino por su bondad. Dar gracias a Dios por el pan implica expresar nuestra alabanza y nuestra adoración a Dios, que es el dador de todo bien y de toda gracia. Agradecer por el pan, implica ofrecer nuestra vida y nuestros bienes a Dios, que es el dueño de todo y de todos.

¿Qué significa decir "amén" al final del Padre Nuestro?

Decir "amén" al final del Padre Nuestro significa afirmar y ratificar todo lo que hemos dicho en la oración, con fe y con convicción. Decir "amén" también significa comprometernos a cumplir lo que hemos pedido y prometido, con obediencia y con amor. Decir "amén" también significa confiar en que Dios escucha y responde nuestra oración, con poder y con gracia.

¿Qué beneficios tiene orar el Padre Nuestro?

Orar el Padre Nuestro tiene muchos beneficios para nuestra vida cristiana, como los siguientes:

  • Conocemos y a amamos a Dios como nuestro Padre, que nos cuida y nos bendice.
  • Honramos y a glorificamos a Dios como nuestro Rey, que reina y gobierna sobre todo.
  • Nos sometemos y obedecemos a Dios como nuestro Señor, que hace y quiere lo mejor para nosotros.
  • Demostramos confianza agradecimiento a Dios como nuestro Proveedor, que nos da el pan de cada día.
  • Perdonamos a otros y nos reconciliamos con Dios como nuestro Salvador, que nos perdona nuestras deudas.
  • Resistimos y vencemos al diablo como nuestro Enemigo, que nos tienta y nos acecha.
  • Esperamos y anhelamos a Dios como nuestro tesoro, que nos libra del mal.

¿Qué actitud debemos tener al orar el Padre Nuestro?

Al orar el Padre Nuestro, debemos tener una actitud de humildad, reverencia, confianza, sinceridad y perseverancia. Es necesario reconocer nuestra pequeñez y nuestra dependencia de Dios, y acercarnos a él con respeto y con temor. Necesitamos creer que Dios nos ama y nos escucha, y pedirle con fe y con esperanza. Debemos decir lo que sentimos y pensamos, y no repetir las palabras sin sentido ni corazón. Es preciso insistir y no desanimarnos, y orar sin cesar.

Conclusión

Hemos visto que la frase "el pan nuestro de cada día dánoslo hoy" tiene tres sentidos: literal, simbólico y escatológico. Cada uno de estos sentidos nos revela una faceta del amor y del plan de Dios para nosotros, y nos invita a una actitud y a una acción. El sentido literal, nos enseña a confiar en la providencia de Dios, que nos da lo necesario para vivir cada día. Esto implica agradecer a Dios por sus dones, compartir con los necesitados y no afanarnos por el mañana.

El simbolismo, nos enseña a alimentarnos de la palabra de Dios y del cuerpo de Cristo, que nos nutren y nos fortalecen espiritualmente. Nos insta a estudiar y meditar la Biblia, participar de la comunión y de la misa, y obedecer los mandamientos de Dios.

Por otro lado, el sentido escatológico nos enseña a esperar el banquete celestial que Dios nos prepara, donde disfrutaremos de la plenitud de su reino y de su gloria. Debemos vivir con fe y con esperanza, anhelar la venida de Jesús y prepararnos para su encuentro.

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