¿Dónde Estaba Dios El 11 De Septiembre?

El 11 de septiembre de 2001 fue un día trágico para Estados Unidos y para el mundo. Cuatro aviones fueron secuestrados por terroristas y usados como armas contra objetivos civiles y militares. Casi tres mil personas murieron y miles más resultaron heridas o afectadas por el trauma. Muchos se preguntaron: ¿Dónde estaba Dios ese día? ¿Por qué permitió tanto sufrimiento y maldad? ¿Cómo podemos reconciliar nuestra fe con una realidad tan dolorosa?

Intentaremos responder a estas preguntas desde una perspectiva bíblica, reconociendo que no tenemos todas las respuestas ni pretendemos minimizar el dolor de las víctimas y sus familias. Sin embargo, creemos que Dios tiene un propósito y un plan para todo lo que ocurre, aunque no lo entendamos en el momento. También creemos que Dios es bueno, justo, amoroso y soberano, y que nada escapa a su control.

Dónde Estaba Dios El 11 De Septiembre

Índice
  1. Dios no es el autor del mal
  2. Dios respeta el libre albedrío humano
  3. Dios actúa en medio del mal
  4. Dios tiene la última palabra
  5. Conclusión

Dios no es el autor del mal

Lo primero que debemos afirmar es que Dios no es el autor del mal ni se complace en él. La Biblia dice que Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad (1 Juan 1:5). También dice que Dios es amor (1 Juan 4:8) y que no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). El mal proviene del pecado, que entró al mundo por la desobediencia del primer hombre, Adán (Romanos 5:12). Desde entonces, toda la creación está sujeta a la corrupción y al sufrimiento (Romanos 8:20-22).

El pecado afecta tanto a las personas como a las estructuras sociales, políticas, económicas y religiosas. El pecado genera odio, violencia, injusticia, opresión y guerra. El pecado también nos aleja de Dios y nos hace enemigos suyos (Romanos 5:10). Por eso, los actos terroristas del 11 de septiembre fueron una manifestación del pecado humano, que se opone a la voluntad de Dios y busca destruir lo que él ama.

Dios respeta el libre albedrío humano

Dios nos creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), lo que implica que nos dio la capacidad de elegir entre el bien y el mal. Dios no nos creó como robots o marionetas, sino como seres responsables de nuestras acciones. Dios quiere que le amemos y le obedezcamos por amor, no por fuerza o miedo.

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Sin embargo, el libre albedrío implica también la posibilidad de elegir el mal y sus consecuencias. El Señor no impide que las personas hagan el mal, aunque podría hacerlo, porque eso implicaría violar su propia naturaleza y la nuestra. Dios respeta nuestra libertad, pero también nos llama a rendir cuentas de lo que hacemos con ella. La Biblia dice que Dios juzgará a cada uno según sus obras (Romanos 2:6).

Dios actúa en medio del mal

Aunque no siempre vemos su mano ni entendemos sus caminos, podemos confiar en que Dios está obrando para bien de los que le aman (Romanos 8:28). Dios puede usar el mal para cumplir sus propósitos, sin ser cómplice ni responsable del mismo.

Por ejemplo, la Biblia relata cómo Dios usó la maldad de los hermanos de José para salvar a su familia y a muchas naciones del hambre (Génesis 50:20). También relata cómo Dios usó la crucifixión de Jesús, el acto más injusto y cruel de la historia, para salvar al mundo del pecado y de la muerte (Hechos 2:23-24).

De igual forma, se puede observar cómo Dios actuó en medio del mal durante el 11 de septiembre, Inspirando a héroes anónimos que arriesgaron o entregaron sus vidas para ayudar a los demás, moviendo a millones de personas a orar, donar, consolar y servir a los necesitados. Ese día se despertó la conciencia de muchos sobre la importancia de la paz, la justicia y la solidaridad, y se fortaleció la fe de aquellos que se aferraron a su esperanza en medio de la adversidad.

Dios tiene la última palabra

Aunque el mal parece triunfar en este mundo, sabemos que su victoria es temporal y limitada. Dios tiene el poder y la autoridad para poner fin al mal y restaurar todas las cosas. La Biblia dice que Dios enjugará toda lágrima de los ojos de los que sufren, y que no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor (Apocalipsis 21:4). También dice que Dios castigará a los malvados y recompensará a los justos (Apocalipsis 20:11-15).

Por eso, debemos tener confianza y esperanza en Dios, aun cuando no entendamos por qué permite el mal. Podemos confiar en que él es bueno, justo, amoroso y soberano, en que Él nos ama y nos cuida. Podemos confiar también en que Él nos dará la fuerza y la gracia para superar las pruebas y los sufrimientos. Y podemos confiar en que él nos dará la gloria y el gozo eternos cuando le veamos cara a cara.

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Conclusión

¿Dónde estaba Dios el 11 de septiembre? Dios estaba presente , aunque no lo viéramos. Dios estaba con las víctimas, consolándolas y recibiendo a las que murieron en sus brazos. El Señor estaba con los héroes, dándoles valor y fuerza para ayudar a los demás. El Señor se encontraba con los sobrevivientes, sanando sus heridas y restaurando su esperanza. Dios estaba con los que oraron, clamaron y lloraron por la paz y la justicia. Dios tiene el control de la historia y hará que todo coopere para el bien de los que le aman (Romanos 8:28).

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